Entrevista a Mikel Martija, arquitecto del proyecto del Parque

ParqueAbierto conversa en exclusiva con el arquitecto a cargo de la implementación de la iniciativa, quien nos relata los principales aspectos tras el diseño del recinto.

“En principio, nosotros teníamos una cierta imagen de lo que podía llegar a ser ese parque, pero quisimos profundizar la participación con la comunidad, de manera que no fuera lo que los arquitectos querían, sino lo que la gente quería”. Así comienza Mikel Martija su relato referido a las expectativas cifradas tras este anhelado proyecto comunal y agrega: “de ahí fueron saliendo muchas necesidades o aspiraciones de las personas en relación al Parque. Luego, tras ese ejercicio, lo que hicimos fue volcar todo ese cúmulo de deseos en la superficie del recinto según la propia morfología de este. Por eso es que tiene distintas zonas para distintos usos según los intereses de cada uno. Pero todo en un contexto integral”.

Fuimos buscando el mejor lugar para cada cosa, entendiendo que una de las gracias del parque, es que está entre la calle donde pasa la locomoción colectiva y el acceso a la  playa. Por ejemplo, pusimos cerca de esa calle los juegos infantiles, y abrimos esa parte, como muy transparente, para que desde la calle se vea el parque, tratamos que se integrara lo más posible a la ciudad y no que fuera un espacio cerrado, y pusimos ahí a los niños y jóvenes por un tema de seguridad, o sea, donde estén más protegidos. Donde todo el mundo los pueda ver y al mismo tiempo, es el punto más fácil para llegar, allí están los niños, la mamá con los coches de bebés, está más cerca de los baños, de la administración, etcétera.

Hacia el otro extremo está el espacio de contemplación, de la persona en relación con la naturaleza, con el paisaje lejano, los árboles, y entre medio se dan otras cosas, por ejemplo que la gente que pueda trotar o caminar.

La relación entre el parque y el mar, es evidente. Por esto, lo que se hizo fue integrarlo, a pesar que queda fuera del parque, pero pertenece a él, el área de estacionamientos es al mismo tiempo un circuito para emergencias, para personas con movilidad reducida, o si hay algún accidente. Para eso está ese acceso. Y por el otro lado, también hicimos una bajada peatonal, de manera que quedaran vinculadas ambas cosas, la ciudad arriba y el mar abajo.

Ahí se produce la inflexión entre la explanada superior, el acantilado y abajo el mar, en ese borde se producen una serie de cosas, primero, la pérgola que, en alguna medida, recuerda la vida social que se producía allí, en un antiguo lugar donde la gente iba a bailar, nosotros la ampliamos, la recuperamos y le damos un valor más completo, donde se pueden acoger actividades para eventos de todo tipo, hasta matrimonios.

Después, en los dos extremos hay dos situaciones en que la gente se pone en un borde con mirador, por un lado, la glorieta techada que queda llegando por un puente y, en el otro extremo, el paseo puente que queda colocado ya sobre la ladera, tratando en ambos casos de recoger lo que es el paisaje lejano y más cercano de Quintero. Invita a la reflexión.

El proyecto completo, el esfuerzo que hace es ser lo más respetuoso con el medio ambiente y reconocer los valores que existen en el lugar, partimos de cómo era el sector y cómo podíamos mejorarlo. No cambiar lo que estaba ahí, sino que recuperarlo para la comunidad. Todo el proyecto está pensado bajo esa óptica: valorizar y recuperar lo existente.

Mikel Martija, Arquitecto a cargo del Proyecto.

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