La Pérgola: Centro ceremonial

Se podrán organizar ceremonias familiares y grupales que armonicen con los objetivos culturales y recreacionales del parque municipal

Dentro del parque existen diversos espacios dedicados a lugares, personajes y hechos históricos, pero sin lugar a dudas el que reúne una gran connotación cultural y espiritual es la pérgola. Emplazada en el sector nororiente del parque en una superficie hexagonal, muchos recordarán que allí se levantó en los años 80 la Disco Lips.

Su estructura permite convocar y aunar culturas, desde las neolíticas europeas hasta las prehispánicas de América, pasando por la cultura clásica greco – romana, porque las ágoras arcaicas están estrechamente relacionadas con los santuarios religiosos y las actividades de entretenimiento. Por ello, la administración del parque autorizará ceremonias de matrimonios, bautizos, celebraciones y otras expresiones que puedan ser vistas no en forma exclusiva por los convocantes y que armonicen con los objetivos culturales y recreacionales del lugar.

Una mirada al pasado

Sin lugar a dudas que enriquecer el parque municipal con un centro ceremonial lleva a pensar en las culturas ancestrales con sus espacios sagrados a la Madre Tierra que permiten, mediante rituales vibracionales, despertar la energía, o en los megalitos del Neolítico europeo quizás levantados con fines religiosos o conmemorativos, o a propósito de Rapa Nui, recordar el conjunto ceremonial arqueológico de Orongo, lugar en que  los jefes y personajes principales de las antiguas tribus, que esperaban recoger el primer huevo sagrado del pájaro manutara en los meses de la primavera.

Sin ir más lejos, las piedras tacitas restos arqueológicos característicos de la zona central de Chile, y que se encuentran en zonas cercanas a la península como Mantagua y Puchuncaví, habrían sido elaborados por pueblos cazadores recolectores hace más de 10.000 años y que en general, se ubican en espacios asociados a un uso ritual, aunque también a la molienda de semillas. O la construcción pre hispana que rodea como un aro la cima del cerro principal del cordón montañoso del Mauco, para unos un pucará y para otros, un centro ceremonial a la Luna.

Nadie podría decir entonces que frutos de la cultura cristiano – occidental, no tengamos una justificación para contar con un centro ceremonial en el parque municipal.