Las conclusiones de Darwin son el resultado de una expedición científica alrededor del mundo, a bordo del bergantín Beagle bajo el mando de Robert Fitz-Roy. En su calidad de naturalista, tuvo la oportunidad de observar distintas formaciones geológicas, fósiles y organismos vivos en distintos continentes, apreciaciones que quedaron plasmadas en una serie de ilustraciones.
El periplo comenzó en el puerto de Davenport el 27 de diciembre de 1831 y tardó dos meses en atravesar el Atlántico, avistar el litoral carioca y recalar en Río de Janeiro. De ahí continuó al sur y en julio desembarcó en Maldonado, desde donde los científicos reconocieron las costas uruguaya y argentina, la pampa y la Patagonia oriental. A fines de 1832 los viajeros llegaron a Tierra del Fuego, donde permanecieron dos meses y medio efectuando detenidas observaciones geológicas, botánicas, zoológicas y antropológicas. Luego atravesaron el Estrecho de Magallanes para recorrer detenidamente los canales australes y el litoral chileno, hasta arribar a Valparaíso en julio de 1834. Desde ese puerto los científicos emprendieron varias expediciones por la zona central de Chile y en noviembre zarparon hacia el sur para recorrer Chiloé, las islas Guaitecas y el Archipiélago de Chonos.
Después de su travesía austral y camino a Santiago, Darwin visitó las provincias de Osorno y Valdivia, donde fue testigo de un violento terremoto. De vuelta en la capital, en marzo de 1835, emprendió un breve viaje a Mendoza y luego se trasladó a los distritos mineros de Coquimbo, Huasco y Copiapó. En julio abandonó el puerto chileno de Caldera para recorrer las costas peruanas, ecuatorianas y las Islas Galápagos, completando su expedición en octubre de 1835. Un año más tarde, Darwin regresó a Inglaterra, donde redactó su Viaje de un naturalista alrededor del mundo, publicado en 1839, y elaboró las conclusiones de sus observaciones científicas, dadas a conocer veinte años después.

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